El abuelo bostezó una vez más, su perro Fito, iba sigilosamente tras una rana que había invadido la cocina y trataba de llegar al otro lado del aparador… En ese momento llegó Clara y comenzó a gritar -¡Una rana, una rana!! ¡Qué alguien mate a la rana!!!, El abuelo tiró sus anteojos del sobresalto, mientras se preguntaba porque su nieta quería un mate de rana…. Fito comenzó a ladrar sin parar y la rana no podía llegar al otro lado del aparador… comenzó a saltar por toda la cocina hasta que encontró la ventana y salió justo antes de que Clara le diera un escobazo!
Al otro día la rana esperó un mejor momento para poder entrar… aún no podía creer lo reluciente y limpia que estaba la casa… se asomó ventana, Fito dormía junto a la hamaca del abuelo, quien también dormía con el mate en la mano, Clara estaba a punto de salir a trabajar…. Al salir ella, la rana entró y se fue acercando despacito al aparador… cuando estaba a punto de llegar Fito la sorprendió por detrás y comenzó a lengüetearla, como si supiera de quien se trataba… pero no lo dejaba llegar… Clara volvió a entrar, algo se había olvidado… -Otra vez la rana!!! Qué alguien mate a la rana!!! Gritaba mientras buscaba la escoba… El abuelo tiró el mate que cayó sobre la rana, quien aprovechó el envión y logró llegar detrás del aparador…
Mientras todos seguían gritando la rana encontró el libro que tanto buscaba, lo abrió como pudo y lanzó el hechizo… “Pata de rana, ojos de rana, lengua de rana… quiero volver a ser Ana, aunque que tenga que limpiar toda la casa”…. –¡¡¡Mamá!!!¡¿Dónde estabas?!!! – gritó Clara al verla aparecer debajo del aparador… -Te dije que se escondió detrás del aparador! – gritó el abuelo… Fito no dejaba de ladrar y Ana se sintió aliviada… prefería dejar de hacer hechizos locos para que su casa reluciera y estar rodeada de su gritona hija, su sordo padre y su revoltoso Fito… al fin y al cabo era mejor limpiar con la escoba que evitar que le dieran un escobazo como rana…



