Entraste por mi ventana… y mientras aún dormía me diste un dulce beso en mis labios, acariciaste mi pelo y rostro. Desperté de a poco y seguí tu ritmo besándote, tomé tu rostro entre mis manos y te invité a entrar a la cama…
Tus besos fueron hacia mi pera, cuello, hombros… besabas y acariciabas mis pechos y así hasta llegar justo al punto de inflexión… entre mis piernas tu lengua y dedos hicieron magia…. no podía más de placer…. lo hacías maravilloso, se sentía hermoso… y quería darte lo mismo. Dentro del frenesí que sentía me fui acomodando para llegar a hacer un 69 y así juntos conseguir un orgasmo increíble, sin palabras y muchos gemidos de placer….
Seguíamos siendo fuego y pasión desnudos entre las sábanas y con nuestros cuerpos entrelazados, queríamos más… éramos uno solo y se sentía tan bien, puro gozo, mucho deseo que iba increscendo a cada momento mientras ensayábamos distintas posiciones y los primeros rayos de sol entraban por la ventana…





