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Murió Carlos Alonso, artista mendocino comprometido con la memoria, verdad y justicia

Carlos Alonso murió este lunes a los 97 años en Unquillo, Córdoba. El pintor y dibujante, nacido en Tunuyán en 1929, dejó una obra indispensable, destinada a honrar la memoria colectiva y profundamente atravesada por el compromiso social, la memoria, la violencia política y el dolor.

Lleva su nombre el museo ubicado en calle Emilio Civit, de Ciudad, y que durante décadas fue conocido como la Mansión Stoppel. La noticia de la muerte del artista Carlos Alonso llegó desde Córdoba.

“Lección de anatomía” (1970). Acrílico sobre tela, 210 x 200 cm (Foto: Magdalena Audap- Soubie)

Diego Gareca, subsecretario de Cultura de Mendoza, despidió a Carlos Alonso a través de las redes sociales

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Sobre Carlos Alonso

Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes de Cuyo y fue un célebre discípulo de Lino Spilimbergo.

Obra de la serie Dante x Alonso

Alonso mantuvo a lo largo de casi ocho décadas una relación intensa con la historia de nuestro país. Su producción abordó la pobreza, la violencia, el poder y los conflictos sociales, pero también desarrolló una profunda relación con la tradición pictórica y con grandes obras de la literatura universal como Don Quijote de la Mancha, el Martín FierroEl matadero, de Esteban Echeverría y La Divina Comedia de Dante Alighieri.

Su historia personal quedó ligada de manera especialmente dolorosa a la última dictadura. En 1976, después del golpe de Estado y tras recibir amenazas vinculadas con una exposición, se exilió en Italia junto con su esposa y su hijo. En 1977, su hija Paloma, de 21 años, fue secuestrada y desaparecida. La ausencia de su hija modificó profundamente su producción artística y se convirtió en uno de los núcleos de su obra posterior.

Durante los primeros años después de la desaparición, Alonso mantuvo la expectativa de que Paloma pudiera regresar. Con el tiempo, la pintura se convirtió también en una forma de conservar su memoria. “La pintura siempre fue el campo donde se debatía mi situación”, había explicado el artista. Después de la desaparición de su hija permaneció varios años sin pintar hasta retomar su actividad.

Serie Manos Anónimas sobre la Dictadura Militar

Tras su regreso del exilio en 1982, Carlos Alonso eligió la tranquilidad de las sierras de Córdoba para sanar, instalándose en una propiedad vecina a la que fuera la casa de su maestro Spilimbergo, donde continuó creando hasta sus últimos días.

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