Declararon el psicólogo presentado por la defensa y la psicóloga que evalua a Gil Pereg en el Hospital El Sauce

Este lunes se retomó en Mendoza el juicio por jurado a Gil Pereg (40), el israelí acusado de matar a su madre y a su tía en enero de 2019 en su casa de Guaymallén. Tras la ronda de declaraciones de testigos de la semana pasada y sin la presencia de Pereg (no quiere estar en la sala), un psicólogo -perito de parte- dio detalles de lo que para él atraviesa el “hombre gato”, que arriesga la pena de prisión perpetua.
Declaración del psicólogo Carlos Messina
Carlos Messina, presentado por la defensa, aseguró en el Polo Judicial que Pereg “presenta un cuadro psicótico que deriva en un quiebre con la realidad, una enfermedad mental que no tiene cura”.
Y agregó: “La inteligencia no se altera. Es probable que tenga personalidad esquizotípica, a un paso de la esquizofrenia. Tuvo un brote que lo alejó de la realidad, claramente es cuadro psicótico”.
Consultado en cuanto a si Pereg comprende lo que hizo, el especialista dijo que “es probable que entienda la criminalidad del acto, también es probable que haya actuado durante un brote psicótico. El tema del gato está siempre presente porque es el núcleo de su delirio paranoico. Además tiene sobre simulaciones, exagera, maúlla ante una situación de estrés”.
Para finalizar, Messina considero que “la cárcel no es el ámbito para un paciente psiquiátrico”.
Declaración de la psicóloga María Jimena Rivas
Gil Pereg fue diagnosticado por los psiquiatras y psicólogos del hospital El Sauce como un paciente que padece una psicosis llamada parafrenia que se puede definir como un trastorno delirante crónico e irreversible.
“Es una psicosis que puede producir inimputabilidad. Con tratamiento de por vida puede estar estable, pero es un delirio irreversible. No es normal”, declaró hoy la psicóloga María Jimena Rivas, una de las especialistas que viene tratando diariamente a Pereg desde agosto pasado, como integrante del equipo interdisciplinario del neuropsiquiátrico de Guaymallén.
“En su caso el delirio –se cree gato- está enquistado y toda la vida va a seguir siendo así. Puede ser muy inteligente pero no tiene sentido común”, afirmó la psicóloga.
Si bien puede realizar algunas acciones de la vida común y es preciso con las matemáticas, tiene un discurso monótono, con intereses restringidos. En un sentido “es como un niño”: le tuvieron que enseñar a bañarse, no reconoce partes de su cuerpo, le decían que se lavara las axilas y le lavaba las rodillas.
Por otra parte, no se baña porque se considera limpio, su olor para él es normal porque “se rige por las reglas de la naturaleza, considerándose un ser superior”.
En cuanto a los famosos maullidos que el imputado emite en algunas circunstancias, considero que maúlla “para pedir auxilio” y no es un simulador.
Por ejemplo, en las audiencias por videoconferencia que ha participado desde El Sauce, no ha maullado. Solo lo hace “cuando se siente amenazado como un mecanismo defensivo. Es parte de su enfermedad mental”.
El juicio por jurado culminaría el próximo miércoles 3 de noviembre, día en que los ciudadanos elegidos dictarían la sentencia.
Fuente: Diario Los Andes


