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Vendimia 2026: continúa la ENCUESTA VENDIMIAL QUIERO DECIR y conocemos más a las reinas que siguen en carrera

Cuente regresiva para el Acto Central de la Vendimia 2026, una vendimia que cumple 90 años y estamos vibrando desde hace meses con las primeras fiestas departamentales…. nuestro juego para descubrir a las reinas preferidas, a las de mejor hinchada camino a suceder a Alejandrina Funes –alejandrinafunes_– y Sofia Perfumo –sofiaperfumo01– continúa.

Vamos a conocer más sobre las soberanas que continúan en carrera tras la primera ronda, sus historias y proyectos solidarios. La votación continúa por el Instragam del diario quierodecir_diario… no te quedes sin votar ni compartir!!

Guaymallén

Victoria Segura (victoriaa_segura)

Victoria dejó en claro que su reinado no es una cuestión de azar, sino de propósito.  Su decisión de postularse nació de un deseo profundo de revalorizar la cultura de la vid. Para ella, la Vendimia trasciende los escenarios: «Es un momento en el que todos los mendocinos estamos reunidos para celebrar algo. Es unión y amor», definió con contundencia.

Como parte de su compromiso social, la representante de Guaymallén presentó un proyecto orientado a las infancias. Su idea consiste en realizar talleres en centros culturales donde niños y niñas puedan aprender sobre la importancia de la Vendimia de una manera lúdica, elaborando su propio jugo de uva«Quiero que las nuevas generaciones sigan transmitiendo esto y que no se pierda en el tiempo», explicó.

General Alvear

Mariana Cucatto (mariana.cucatto)

Mariana Cucatto  busca transformar su paso por la Vendimia en un puente de sanación colectiva, priorizando la labor social y el cuidado del prójimo.

Para Mariana, la salud mental no es solo un concepto académico, sino una urgencia territorial. La soberana contó que tras participar en encuestas escolares, descubrió una realidad que la movilizó: el 80% de los estudiantes no sabía a dónde acudir ante una crisis emocional.

«Está bueno que la gente sepa que hay ayuda, que existen líneas telefónicas y lugares como el nuevo pabellón del Hospital Enfermeros Argentinos. Si no tenés esa mano en un momento crítico, el problema puede volverse grave», explicó con la firmeza de quien ha hecho de la empatía su bandera.

Su proyecto como reina no busca solo informar, sino desestigmatizar. En un mundo de redes sociales y juicios rápidos, ella propone la escucha activa y la difusión de recursos públicos, convirtiéndose en una embajadora de la vida en su sentido más integral.

San Rafael

Azul Antolinez (azul.antolinez)

Azul Antolinez no creció soñando con una corona: soñaba con su tierra. Con los paisajes de San Rafael, con la cultura del trabajo, con la vida simple y productiva. Y quizás por eso, cuando la Vendimia la fue a buscar entendió que no era un capricho del destino, sino que ser reina es una forma de servir y representar.

Azul no habla de la corona como logro personal aislado. La nombra como oportunidad para cumplirle un sueño a San Rafael, departamento que hace décadas busca volver a lo más alto a nivel nacional. Se define responsable, comprometida y lista para trabajar en equipo por la provincia.

Su mensaje final es claro: que estos 90 años de Vendimia encuentren a Mendoza unida, activa y orgullosa de lo que ofrece al país y al mundo.

Su proyecto vendimial está fuertemente ligado al turismo. Entiende que la reina hoy no solo es embajadora del vino, sino también del territorio, la gastronomía y las experiencias. Propone mostrar Mendoza —y especialmente San Rafael— como un sistema completo: paisaje, aventura, sabores, hospitalidad.

En su mapa ideal no faltan el Cerro Nevado, las dunas de El Nihuil, el Cañón del Atuel y un atardecer en el Valle Grande. Suma motos, travesías, aire libre. La naturaleza no es decorado: es parte de su forma de vivir.

La Paz

Ana Laura Roza (analauraroza_)

Ana Laura Roza  recalca que con su corona busca visibilizar lo invisible.

No llegó a la corona por una ambición personal, sino por una propuesta que nació desde el corazón de la comunidad. Estudiante de tercer año de Educación Especial, la joven conoció el predio de equinoterapia «Brillarán sus huellas» durante sus prácticas profesionales. Allí, entre caballos y terapias que sanan el alma, una de las madres de los alumnos vio en ella la luz necesaria para representar a la institución.

«Enamorada del lugar, encantada del espacio y de la forma en la que se trabaja, no lo pude dudar», recordó Ana con la voz cargada de emoción. Por primera vez en la historia de la asociación, “Brillarán sus Huellas” tiene una reina, y no es casualidad que sea alguien que entiende la discapacidad desde la empatía y la formación profesional.

Tras su experiencia, el foco de su mensaje es visibilizar la labor de esta ONG que cumple cuatro años este próximo 4 de agosto. Ana explicó detalladamente cómo la equinoterapia transforma vidas:

•          Equipo Interdisciplinario: kinesiólogos, psicólogos, musicoterapeutas y profes de yoga trabajan sobre el caballo.

•          El vínculo con el animal: no se trata solo de montar; hay un proceso de acercamiento y reconocimiento entre el niño y el animal.

•          Esfuerzo comunitario: se trabaja solo un día a la semana de forma gratuita, con caballos propios y otros prestados por vecinos solidarios.

«Mi idea es ayudarlos a seguir creciendo. Es un trabajo de corazón que le hace bien a todo el Este mendocino», afirmó la soberana, quien además destacó que reciben niños no solo de La Paz, sino también de departamentos vecinos como Santa Rosa.

San Martín

Valentina Rosalez (valenn_rosalez)

La historia de Valentina Rosalez empieza como los grandes relatos mendocinos, entre viñedos, familia y una convicción heredada como el amor por la tierra.

Detrás de la banda y la corona hay una joven que proyecta, calcula y construye. Valentina es Maestra Mayor de Obras, completó un posgrado en verificación sísmica y se prepara para estudiar Arquitectura. Una vocación que comparte con su padre y su hermana, y que convive en equilibrio con otra pasión: las danzas folclóricas, presentes en su vida desde los 7 años.

“Me gusta ayudar a dar respuesta a las necesidades del otro. Ver la cara del cliente cuando el proyecto se convierte en realidad es una emoción única”, contó. Como reina, esa mirada se traslada a lo social: escuchar primero, actuar después. Promover la cultura desde el folclore será uno de los ejes de su camino.

Tupungato

Micaela Galdame (miicagaldame)

Representante del prestigioso distrito de GualtallaryMicaela se alzó con la corona departamental con un profundo respeto por la identidad rural. La soberana de Tupungato es licenciada en Comercio Internacional, y comenzó a vincularse desde temprana edad al trabajo en la inmobiliaria familiar, donde acompañó a su madre y se formó en la práctica cotidiana de la responsabilidad y el compromiso.

Tunuyán

Agustina Giacomelli (agustinagiacomelli)

Agustina Giacomelli habla con serenidad, pero también con una convicción que no se improvisa.

En su propio camino aparece otra dimensión del cuidado: está a punto de recibirse de Licenciada en Psicología y quiere llevar esa mirada al rol vendimial, con un proyecto enfocado en la salud mental, la prevención y el trabajo comunitario.

Se define como alguien que escucha. Y no lo dice como eslogan: lo enlaza con su formación, con sus prácticas en territorio y con la necesidad de cuidar a las personas en tiempos de redes intensas y exposición constante.

Frente al ruido, elige el mensaje que construye. Ante el odio, el afecto real. Contra la prisa, la conciencia de disfrutar el proceso. Cuando en una fotografía se vio de niña con patines y corona de fantasía, no habló de triunfo: habló de agradecer, de no dejarse llevar por lo negativo y de quererse más. La corona creció —dijo—, pero el sueño también.

Luján de Cuyo

Javiera Bravo (javvibravo)

La joven que representó al distrito de Vistalba no solo carga con los atributos departamentales, sino con una vocación de servicio que nace de las entrañas y se fortalece con la resiliencia.

«Pude vivir de cerca lo que es el proceso del cáncer y entendí que el rol del médico en ese momento es fundamental. Me apasiona la idea de ser el sostén del paciente en ese camino tan largo y difícil», confesó con la voz entrecortada pero firme.

Ese deseo de acompañar es lo que define su proyecto como reina. No busca solo una corona; busca una plataforma para promover la salud y la solidaridad, entendiendo que curar no es solo una cuestión de fármacos, sino de presencia humana.

La vocación de Javiera no nació en un vacío; tiene raíces profundas que se remontan a su infancia, observando la dedicación de su abuelo cirujano.

Él no solo le heredó el respeto por el guardapolvo blanco y el arte de curar, sino también la sensibilidad por la música, compartiendo tardes donde la medicina y las melodías clásicas eran parte del mismo lenguaje familiar.

Para la soberana, su abuelo representa ese faro de excelencia y servicio que hoy busca honrar, demostrando que la destreza del bisturí y la calidez del acompañamiento oncológico son, en esencia, dos formas de un mismo acto de amor por el prójimo.

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