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Vale la pena vivir… y disfrutar shows como el de Tan Biónica en el Frank Romero Day

«Vale la pena vivir» dijo Chano una y otra vez durante el gran show de Tan Biónica en nuestro querido Fran Romero Day que se luce en grandes espectáculos así, como en las vendimias.

Y si vale la pena vivir, vale la pena levantarse después de cada día, vale la pena ver espectáculos, shows, recitales, obras de teatro, festivales… porque hay que animarse a disfrutar, a vivir experiencias con la familia, en pareja, con amigos y solos… Vale la pena acompañar producciones locales, nacionales e internacionales… Vale la pena vivir…

Volviendo al show… la noche fue divina, el clima acompañó para disfrutar de una de las bandas más icónicas de la actualidad, la producción fue de primera, el recital inolvidable…

Cada integrante del grupo brilló con luz propia, cada canción fue un verdadero video clip, cada espectador vibró con un concierto de primer nivel… Tan Biónica tuvo su gran Regreso, esperamos muchos más….

En lo que fue su única presentación en Cuyo, Tan Biónica (tanbionica) volvió a Mendoza con su Tour “El Regreso” y lo hizo a lo grande: con el Teatro Griego repleto y una noche de reencuentro que marcó el impacto de su paso por la provincia. El show arrancó a las 21:45 y se extendió hasta las 00:15, completando dos horas y media sin respiro.


El comienzo fue directo al impacto: intro con “Seven Nation Army” de The White Stripes, un despliegue visual imponente y Chano apareciendo desde abajo del escenario en un elevador para abrir con “Santa María”. No hubo respiro: le siguieron “Ella”, “Perdida”, “Arruinarse” y “Beautiful”, con las pantallas en modo karaoke que comenzaron a sellar la comunión total con el público en un primer tramo arrollador.


El show estuvo sostenido por una puesta de gran escala, con un desarrollo visual y técnico que acompañó cada momento del recital. Un escenario de gran dimensión, pantallas envolventes, un diseño de luces dinámico y una narrativa audiovisual en tiempo real potenciaron el clima de cada canción, sin perder nunca la conexión con la gente. A lo largo de la noche, los cuatro músicos también acompañaron los distintos pasajes con cambios de vestuario que reforzaron los climas del show. La experiencia, tal como se anticipaba en la previa, estuvo a la altura de una producción de nivel internacional.

El repertorio fue una seguidilla de hits con matices y colores, que el público cantó de principio a fin: “Música”, “Mi vida”, “El duelo” y uno de los cortes del nuevo disco, “Mil días”, con Bambi Charpentier al frente en la voz.

Pero no todo fue euforia. El show también tuvo un momento de fuerte conexión emocional, con un set reducido en el escenario adelantado, ubicado en el corazón del público y conectado al principal por una pasarela. Allí, en un formato más íntimo, Chano abrió solo con “Loca”, acompañado por el canto de miles de personas.

Luego se sumó Bambi en el piano y, en complicidad, compartieron recuerdos de su infancia y de aquel primer recital al que los llevó su padre: un show de Los Fabulosos Cadillacs que ambos evocaron con especial cariño. En ese contexto, interpretaron “Vasos Vacíos”, uno de los temas que había sonado aquella noche y que hoy recuerdan especialmente.

En ese clima, uno de los picos emocionales llegó cuando Chano tomó el micrófono y dijo: “Vivir vale la pena, la vida vale la pena”. La respuesta fue inmediata: un público completamente entregado, atravesado por historias compartidas y una fuerte empatía con el artista.

El segmento fue creciendo con la incorporación del resto de la banda, para cerrar con “Tus cosas”, “Pastillitas” y “La invención”. En ese tramo, la postal fue clara: familias, grupos de amigos y distintas generaciones cantando juntas, en uno de los momentos más emotivos de la noche.

En ese mismo clima, la interacción fue constante, con momentos en los que las cámaras captaron al público y generaron reacciones espontáneas —como parejas besándose—, reforzando el vínculo cercano durante toda la noche.

Luego de un breve intervalo, llegó el tramo final con una intro y voz en off en clave espacial que anticipaba: “Ajusten sus cinturones, el despegue es inminente”. A partir de ahí, el cierre fue una seguidilla de hits como “Ciudad Mágica”, “Hola mi vida”, “Obsesionario” y “El problema del amor”, con un Teatro entero saltando y cantando en cada canción.


Sobre el final, antes de la última interpretación “La melodía de Dios”, Chano dejó una de las frases que marcaron la noche: “Vamos a confiar en que lo mejor está por venir”, reforzando el vínculo con un público que acompañó de principio a fin.


El cierre estuvo a la altura: intenso, emotivo y con un Teatro Griego totalmente rendido. La promesa de una experiencia a gran escala no solo se cumplió: se tradujo en un show sólido, emotivo y en la confirmación de una banda que volvió para ocupar, otra vez, un lugar central en la escena. La despedida fue a todo dar, con fuegos artificiales que coronaron una noche épica, consolidando a Mendoza como una plaza capaz de albergar espectáculos de esta escala.

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