No fue un año fácil, estaba agotada, necesitaba por lo menos una noche para ella, un respiro para tomar aire y afrontar los últimos días de un año complicado laboral y sentimentalmente…
Pasó por el mercado, compró un buen vino y su comida favorita, mientras visualizaba la película para disfrutar en su cama…
Llegó a su departamento, se descalzó, dejó las compras en la cocina, silenció su celular, se duchó, preparó la cena a su tiempo, sin apuros, mientras tomaba una copa de vino. Cenó, vio la película que tanto había esperado, lagrimeó un poco como siempre pasa y de a poco se quedó dormida…
Al día siguiente amaneció muy bien, se sentía muy tranquila, respiró profundo, se levantó y al mirar por la ventana se encontró con un magnífico día, un paisaje de ensueño en medio de la ciudad.
Desayunó observando esa imagen, viendo como iban cambiando los colores de la mañana. Nunca se había tomado ese tiempo, siempre estaba tan apurada que nunca se sentaba ni a desayunar.
Pero ahora allí había desaparecido su bloqueo mental y comenzó a encontrar las soluciones a sus preocupaciones en el trabajo… Al mirar su celular vio el mensaje que tanto esperaba de su hombre especial y pudo le respondió justo lo que quería, sin vueltas ni ironías que interrumpieran su comunicación.
A veces no se trata de magia, a veces tomarse el tiempo necesario para uno mismo puede ser más reparador que cualquier corrida y mirar de manera distinta lo cotidiano nos da otras perspectivas, quizás mejores….
Date un tiempo para vos, un momento aunque sea, y verás como el paisaje toma otro color, la vida tiene otra intensidad y se disfruta de las pequeñas grandes cosas de la vida….




