


Murió Lita Tancredi, una de las referentes más importantes del teatro en Mendoza. Tenía 92 años y desarrolló una extensa trayectoria como actriz, directora, docente y gestora cultural, con un trabajo sostenido durante décadas en la provincia.
Nacida el 16 de abril de 1934 en Ciudad, su vínculo con el escenario comenzó desde muy chica: a los 5 años ya había actuado en el Teatro Independencia en la obra Las bodas de Flordeluna y Pirimpilo, de Alfredo Bufano. Desde entonces, su recorrido estuvo marcado por una fuerte vocación artística que la llevó a impulsar proyectos propios y a formar a numerosas generaciones de intérpretes.
Lita fue hija de Juan Jorge Tancredi Dibaldi, ferroviario oriundo de Buenos Aires, y de la mendocina María Diana Olmos. Tras egresar como maestra de la Escuela Normal Tomás Godoy Cruz, se matriculó en la UNCuyo, donde estudió en la Escuela de Música. A partir de los 19 años, empezó a dar clases de teatro. Además, se formó en inglés y Ciencias Políticas y Sociales, reforzando su potencial en la Academia Santa Cecilia, donde recibió el título de Profesora de Arte Escénico y Teatro.
Figura clave del teatro mendocino

Lita Tancredi fue una de las pioneras en el desarrollo de la comedia musical en Mendoza, en momentos en que ese género tenía escasa presencia local. A lo largo de su carrera escribió, dirigió y produjo una gran cantidad de obras, muchas de ellas orientadas al público infantil y a propuestas con enfoque social.
En 1957, abrió su propia sala teatral, espacio que mantuvo hasta la irrupción de la pandemia en 2020. Especializada en espectáculos infantiles, la artista giró por todo el país y algunas ciudades sudamericanas con la obra Sopa de jirafas.
Además de su trabajo artístico, se destacó por su rol como formadora y promotora cultural. Participó en la creación de espacios y elencos independientes, y sostuvo una mirada del teatro como herramienta de inclusión, con iniciativas que integraron a adultos mayores y personas con discapacidad.
Su trabajo fue reconocido con decenas de distinciones. Entre ellas, el premio Galina Tolmacheva otorgado por la UNCuyo, además de su participación como jurado de los Premios Escenario durante varios años. En reconocimiento a su trayectoria, un palco del Teatro Independencia lleva su nombre.
En 2024 fue reconocida como Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Mendoza, en un homenaje a su trayectoria y a su aporte a la cultura local.
Al cumplir 90 años, había resumido su camino con una frase que hoy cobra otro sentido: “Dediqué mi vida al arte y hoy recibo la recompensa”.
Un legado que permanece
Hasta los últimos años mantuvo el vínculo con la escena local, asistiendo a funciones y acompañada por colegas y exalumnos que reconocían en ella a una maestra y referente.
Con su partida, Mendoza pierde a una de las figuras fundamentales de su historia teatral. Su legado permanece en los escenarios, en sus obras y en las generaciones de artistas que ayudó a formar.




