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María Grabriela Epumer, la mujer del rock and roll que hoy cumpliría 60 años

María Gabriela Epumer nació el primero de agosto de 1963, hace exactamente 60 años. En menos de 40 años de vida, murió el 30 de junio de 2003, se convirtió en una de las músicas más importantes argentinas. Formó parte de la primera banda de rock integrada solamente por mujeres, Viuda e hijas de Roque Enroll. Fue la guitarrista y ladera de Charly García en su etapa Say No More. Y se animó a ser solista dejando una marca que continúan generaciones de músicos.

Mapu, como la llamaban por ser bisnieta de un cacique ranquel, venía de una familia de músicos. Era nieta de uno de los guitarristas de Agustín Magaldi, sobrina de Celeste Carballo y hermana de Lito Epumer, guitarrista de jazz. Desde pequeña se interesó por la guitarra y supo que para tocar bien debía estudiar y tener una gran disciplina. De formación autodidacta, empezó tocando jazz y música progresiva que luego fue virando hacia el rock y el folk.

Comenzó su carrera profesional a los dieciséis años cuando ingresó a la banda de María Rosa Yorio. Con ella grabó el disco Con los ojos cerrados y tocó en los shows en vivo, por lo cual tuvo una importante charla con su madre para congeniar su carrera musical con el colegio.

Rouge y Viuda e hijas de Roque Enroll

En 1982 junto a dos grandes amigas: la baterista Andrea Álvarez y la bajista Claudia Sinesi formaron Rouge, el primer grupo de rock integrado por mujeres que no dejó registro discográfico pero fue el prototipo de lo que luego sería la explosión de Viuda e hijas. Hasta entonces el papel de las mujeres en los grupos era sólo para ser cantantes o coristas, nunca instrumentistas. Con Rouge y sus versiones de clásicos en inglés empezaron a hacerse notar desde los instrumentos también.

En eso llegó la guerra de Malvinas, y la dictadura prohibió la difusión de música en inglés. Sin temas propios, Rouge no podía funcionar pero la historia iba a continuar. Entre el público solía asistir la cantante Mavi Díaz, que tenía el dato que un productor buscaba una banda de chicas. A finales del 83, Epumer, Díaz, Sinesi más Claudia Ruffinatti en teclados conformaron Viuda e Hijas de Roque Enroll.

La vuelta de la democracia propició un terreno fértil para el desarrollo del grupo. Fueron la rama femenina de un pop optimista, satírico e informal, que junto a Los Abuelos de la Nada y Los Twist marcó los primeros años de la primavera democrática. El grupo combinaba la calidad de sus integrantes con canciones pegadizas y bailables, aunque no por ello carentes de contenido, y un cuidado de la estética que empezaba a cobrar importancia en el siempre solemne rock argentino.

Las Viudas pudieron sortear el shock inicial y se convirtió en uno de los primeros grupos en gustarle a un público de todas las edades. Lo bailaban desde los más chicos hasta los más grandes, lo que provocaba la mirada de reojo de parte de la aristocracia del rock, sumado al inevitable prejuicio machista.

Casi como un acto reflejo, con la crisis del país a fines de los ’80  las Viudas se fueron desintegrando pero María Gabriela siguió andando. Con Sinesi formó Maleta de Loca, y editaron un álbum homónimo sepultado por la hiperinflación. Tocó y grabó con Fito Páez, Luis Alberto Spinetta, Alejandro Lerner y Sandra y Celeste y formó Las Chicas, suerte de supergrupo femenino junto a integrantes de Los Twist y Man Ray.

Charly García, Miss Say No More

Con Las ChicasMapu se presentó como soporte de Fito Páez en la histórica presentación de El amor después del amor en el estadio de Vélez, y su manera de tocar sorprendió a Charly García, uno de los invitados. Sabía quién era y de su talento, se habían cruzado en la larga noche de los ochentas, pero la sorprendió el cómo: los solos, las instrumentaciones, la actitud, la templanza. “Qué bien estas tocando, te felicito”, le dijo el músico luego del show, dando inicio al diálogo que iba a marcar los próximos diez años de su carrera.

—Estoy por salir de gira, no tengo guitarrista, dijo García, preocupado por la salida del Negro García López.

—Bueno, llevame a mí, le dijo María Gabriela, con una sonrisa que no pudo contener.

—¿Vos podrías?

La respuesta fue un sí rotundo para un Charly que inauguraba la etapa Say No More en la que tuvo a María Gabriela de sostén hasta su muerte. Participó la nutrida y sinuosa discografía de García durante el período, desde la ópera rock La hija de la lágrima hasta Influencia.

Tocaron ante más de 300 mil personas en Puerto Madero, uno de los conciertos más recordados de Charly, registrado en Demasiado Ego. Y dejó su gran sello en Hello, el MTV Unplugged donde el continente vio y escuchó lo decisivo de su impronta en la música de García.

Entre ambos había una conexión gestual, visual y sensorial que trascendía lo que pasaba sobre el escenario. Fue ungida como Miss Say No More por el artista y por sus fans, y lució con orgullo e incondicionalidad el brazalete reglamentario.

Paralelamente su camino solista

María Gabriel Epumer grabó su primer disco solista, Señorita corazón en 1997 bajo el título de la banda A1, cuyo nombre fue idea de Charly y la integraban Matías Mango en teclados samplers y coros, Miguel Bassi en bajos y Demian Cantilo en batería. Ese disco de 15 canciones la transportó a la eternidad. Su sonido, su visión, su sutileza y su profunda particularidad están presentados en las canciones que crearon en el estudio.

En 2001 grabó el Pocketpop, un EP de dos canciones bellísimas, que venía en un lata de pomada de zapatos con un sticker con la silueta de su clásico flequillo asimétrico. Además, venía un jueguito de computadora. 

En 2002 salió Una sola cosa y luego The Compilady con su estética pin up y versiones electrónicas de su obra, donde se la escucha experimentando con su propio sonido y su identidad sonora. Pero todo se interrumpió trágicamente. El 30 de junio de 2003 murió de un paro cardiorrespiratorio. Un cuadro de bronquitis se agravó por la falta de un diagnóstico correcto.

Varios años después, el 1 de agosto de 2017, el día en que ella cumpliría 54 años, Charly García le dedicó unas palabras en las redes y el lanzamiento de su disco: «Pienso mucho en vos, María Gabriela. Todavía en los shows me doy vuelta para buscar tu mirada cómplice. Ojalá tengan tocadiscos en el cielo. Random es mi humilde homenaje la mejor guitarrista que existió». Para ella también había estado dedicada la canción Chipi Chipi.

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