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Maratón de «Los Epicúreos del Teatro» a benefecio

Se viene la maratón de Los Epicúreos del Teatro dirigidos por Carlos Pedrosa (cdpedrosa) en el teatro Plaza el próximo viernes 31 de julio desde las 20 horas.. Las 3 obras juntas del grupo con una entrada única para disfrutarlas todas de una vez a beneficio de la Pastoral de la Calle de la Basílica San Vicente Ferrer con producción de Gigena Producciones (negrogigenaproducciones). Entradas por Entradaweb

Sobre las obras:

EL ÚLTIMO PASO – 20 hs.

El Último Paso nos recuerda, siempre con humor y buenas energías, que los rencores, el guardar remordimiento no es bueno. Debemos liberarnos de los malos pensamientos, saber perdonar y pedir perdón. Dar el último paso no es fácil, pero es necesario.

Una mujer asiste a su propio velorio , observa detenidamente a los deudos y a las particulares historias que cada uno tiene respecto a la difunta. Mientras tanto, otra mujer misteriosa se pasea por la sala. Todo es confuso. Algo está por suceder.

COMITÉ DE BIENVENIDA 21 hs.

Una mujer ingresa en la guardia de un hospital y comienza una verdadera odisea con pacientes totalmente fuera de control, una enfermera algo prepotente y una duda que se va haciendo cada vez más grande. ¿Hasta cuándo vamos a estar acá?

VANCANA 22 hs.


Es de noche. Un hombre continúa con su organizada rutina diaria, pero, increíblemente, aparece un adolescente en su living y comienza a hacer preguntas. Quizá el pasado volvió para hacerlo sentir orgulloso del presente o quizá volvió… para confrontarlo

Sobre Los Epicúreos y su director

(Información de Diario Uno)

Carlos Pedrosa es dramaturgo, director y comunicador mendocino. Cuando habla de teatro no habla solamente de obras, ensayos o aplausos. Habla de encuentros. De personas que llegan con miedos, inseguridades o soledad y terminan encontrando un lugar donde sentirse parte de algo. Por eso, cuando intenta explicar qué significa para él el elenco comunitario Sagrada Familia, no utiliza términos artísticos ni académicos. Dice algo mucho más simple: «Las personas que se suman se sienten como en una familia«.

Quizás allí esté la clave de una experiencia que lleva 16 años creciendo en Mendoza y que quedó reflejada en Los Epicúreos del Teatro, el segundo libro del Pedrosa. La publicación narra la historia de un grupo que desafía muchas de las lógicas actuales: reúne en un mismo escenario a personas de entre 7 y 87 años.

La propuesta nació en 2010 dentro de la Fundación Hijos del Corazón de María, en Las Heras. En aquel momento la idea era crear un espacio para adultos mayores. Pedrosa, que hacía años trabajaba con teatro en distintos ámbitos educativos y comunitarios, decidió apostar por esta herramienta como una forma de promover participación, integración y bienestar.

«El elenco arrancó siendo exclusivamente de adultos mayores. Durante diez años tuvimos un grupo muy sólido, de unas 15 personas, con las que pudimos hacer cinco obras. Lo que empezó como una actividad terminó convirtiéndose en un espacio muy importante para todos», recuerda.

Con el paso del tiempo comenzaron a acercarse más personas interesadas en participar. Hijos, nietos, vecinos y amigos de los integrantes originales preguntaban si podían sumarse. Entonces ocurrió algo que terminaría cambiando la identidad del proyecto.

«Nos dimos cuenta de que había mucha gente que quería formar parte y decidimos abrir el elenco. Lo hicimos por una cuestión artística, porque enriquecía las actuaciones, pero también por una cuestión humana. Lo que se generaba adentro era muy hermoso«, cuenta.

Hoy el grupo reúne a niños, adolescentes, adultos y jubilados. Una nena de 7 años comparte ensayos con mujeres de más de 80. Un adolescente aprende junto a personas que podrían ser sus abuelos. Y lejos de generar diferencias, la convivencia parece potenciarse.

«No existe eso de que uno es más chico o más grande. Los que recién llegan aprenden de quienes tienen más experiencia, independientemente de la edad. Todos se contienen y se ayudan», explica.

La escena resulta llamativa en tiempos donde las generaciones suelen vivir cada vez más separadas. Mientras existen actividades exclusivas para niños, adolescentes o adultos mayores, el elenco eligió construir un espacio común.

«Vivimos en una sociedad que muchas veces aleja al adulto mayor y que les da poca participación a los niños. Nosotros tratamos de demostrar que sí se puede convivir, crear y crecer juntos. Estos proyectos dan vida y dan esperanza», afirma.

Pero si hay algo que Pedrosa repite durante la charla es que el teatro va mucho más allá de la actuación. De hecho, rechaza una idea bastante instalada: que está reservado para personas talentosas o con vocación artística.

«Lo niego rotundamente. El teatro es para todos. El teatro es arte y el arte es para todos. No hace falta ser artista ni tener experiencia previa», sostiene.

La frase no es una declaración de principios vacía. Surge de años observando transformaciones concretas.

«He visto personas que llegaron con muchísima timidez y que hoy pueden hablar frente a un teatro lleno. He visto gente recuperar confianza, autoestima y ganas de hacer cosas. El talento aparece después. Lo importante es animarse«, asegura.

Entre las herramientas que el teatro ofrece, menciona la expresión emocional como una de las más valiosas. No es casual que una de sus frases favoritas sea: «La expresión salva vidas».

Sobre el libro

«Hacemos teatro con gente común, pero de manera profesional. Y nos pasa algo parecido a lo que planteaba Epicuro en su jardín: encontramos felicidad en estar juntos, en compartir historias y en combatir la angustia a través del encuentro con los otros», reflexiona.

Quizás por eso una de las definiciones que más le gusta del libro señala que el elenco demuestra que una mujer de 87 años todavía puede cumplir sueños y que una niña de 7 ya puede empezar a hacerlo.

Después de 16 años, esa parece ser la verdadera obra que interpreta Sagrada Familia. Una obra sin protagonistas individuales, donde el escenario sirve como excusa para algo mucho más importante: demostrar que nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para animarse a vivir nuevas experiencias.

Y que, a veces, el teatro puede convertirse en mucho más que arte. Puede convertirse en hogar.

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