Juicio Báez Sosa, a 3 años del asesinato de Fernando, en la última audiencia probatoria, declararon Lucas Pertossi y Blas Cinalli



Pasadas las 9.45 del miércoles comenzó en los Tribunales de Dolores la última audiencia de la etapa probatoria del juicio. Declararon frente a los jueces, Jorge Velich y Juan José Fenoglio, peritos forenses de parte de la defensa. Los padres de Fernando, Silvino y Graciela, se encuentran con remeras con fotos de su hijo por el tercer aniversario del crimen. Los dos salieron de la sala cuando se mostraron fotos de la autopsia.
DECLARACIÓN DE LUCAS PERTOSSI
Lucas Pertossi se transformó esta tarde en el cuarto acusado en declarar en el juicio. El imputado relató lo que, según él, pasó la madrugada del 18 de enero de 2020 y, al final de la narración, aseguró que «en ningún momento le pegué a Fernando, en ningún momento participé de un plan de asesinato. En ningún momento tuve intención de quitarle la vida a nadie«.
BLAS CINALLI TAMBIÉN SE DESPEGÓ DEL ATAQUE A FERNANDO
«Se dijo que Fernando tenía ADN mío en el meñique. Yo en ningún momento le pegué«, dijo Blas Cinalli, el segundo de los acusados en declarar este miércoles. El imputado aseguró que tuvo un incidente con otra persona dentro del boliche, aunque no supo precisar de quién era. En este sentido, dijo que «supone» que «la persona de adentro del boliche» sería Fernando. Cinalli, al igual que Lucas Pertossi, se ubicó fuera del boliche pegándole a Tomás D’alessandro, amigo de Fernando, y no a la víctima. Durante su declaración, los dos acusados hablaron de los hechos como una «pelea«.
Tras las declaraciones de Cinalli y Pertossi, finalizó la última audiencia de la etapa probatoria del juicio. La jueza María Claudia Castro anunció que los alegatos serán el miércoles 25 y jueves 26 de enero. El 25 lo hará la Fiscalia y la querella, mientras que el 26 será el turno de la defensa.
LAS DECLARACIONES COMPLETAS DE PERTOSSI Y CINALLI
La última audiencia de la etapa probatoria comenzó temprano, más de lo habitual, y tras el testimonio de los peritos de la defensa el abogado Hugo Tomei anunció que Lucas Pertossi iba a declarar. Por las ventanas de la sala de audiencias ya entraban los gritos de la gente.
«En ningún momento le pegué a Fernando Báez Sosa«, dijo Pertossi, el primero de los acusados en mencionar con nombre y apellido a la víctima. «En ningún momento participé de un plan de asesinato«, agregó. Luego, Tomei pidió que se le exhibiera uno de los videos del ataque. Se trata de las imágenes captadas por un celular desde la vereda opuesta a los hechos. Allí se ve cómo, tras la cola de un auto, le pegan en el piso a Tomás D’alessandro, uno de los amigos de Fernando, mientras que detrás del auto transcurre el ataque a la víctima, que no llega a verse por el vehículo.
«Ese soy yo, de remera Element. Ahí le pego, anteriormente le digo ‘soltalo’, veo que se intenta parar y ahí me retiro del lugar», dijo Pertossi ubicándose como uno de los atacantes de D’alessandro, algo que ya había sido confirmado por peritos de videos. Sobre el momento previo, el imputado dijo que «veo a un amigo que lo agarran del pie queriéndolo tirar al piso. Le digo al chico ‘soltalo’, le pego dos patadas, se intenta parar y yo me voy caminando», siempre en referencia a D’alessandro. Tras esto, Tomei anunció que Pertossi no iba a responder preguntas, por lo que regresó al banquillo.
Cinalli fue más allá y dijo que D’alessandro «estaba tacleando a un amigo y lo tomé como forma de agresión». «Lo sigo porque pensé que iba a tirar a mi amigo. El chico lo agarró del pie. Le digo ‘soltalo, soltalo’ y me agarra a mí del pie. Pensé que me iba a caer. Cuando logro zafar le pego una patada«, agregó. También Cinalli se ubicó en el mismo video y los dos acusados se refirieron al hecho como una «pelea«. En su declaración testimonial, D’alessandro había relatado los hechos así: «Yo trato de separar pero antes de poder hacerlo me terminan tirando a mí también al piso. Me agarro de la pierna de uno y me termina pegando una patada».
Cinalli también se desligó del ataque directo a Fernando. Su situación es más compleja que la de Pertossi porque su rastro genético fue hallado en el meñique de Fernando. «Se dijo que tenía mi ADN. Yo en ningún momento le pegue, supongo que será la persona de adentro del boliche«, aseguró. Es que, momentos antes, Cinalli había referido a un «forcejeo» que tuvo dentro de Le Brique. «Veo a uno de mis amigos agachado y otro chico le estaba por pegar o pegando. Me acerco y lo agarro, quedamos trenzados y empezamos a forcejear«, sostuvo.
Pertossi y Cinalli también se refirieron los mensajes de WhatsApp exhibidos durante el juicio. En el caso de Pertossi solo habló del audio en el que avisa a sus amigos que Fernando «caducó«. “Me crucé con un chico y él me contó lo que pasaba. ‘Lo único que sé es que hubo una pelea afuera del boliche y caducó un pibe’, me dijo, y yo mando un audio explicando lo que me había relatado este chico«, sostuvo, atribuyendo el origen de la palabra a esa persona.
Cinalli es el más complicado con los mensajes que envió. Entre ellos se encuentra el que mandó a un amigo ajeno al grupo en el que refirió «amigo, flasheamos, creo que matamos a uno«. Consultado por la Fiscalía sobre ese mensaje, dijo que «eso escuchaba de los vecinos y se lo repetía a mi amigo. No estaba muy lúcido ni tenia claro lo que había pasado, no creía que había pasado lo que decía la gente». En varias ocasiones aseguró que esa madrugada «estaba totalmente borracho«.
Antes de los acusados declararon dos peritos de parte de la defensa, Jorge Velich y Juan José Fenoglio, que elaboraron un análisis crítico del informe de autopsia del médico Diego Duarte. “No sabemos cuál es la lesión que produjo el sangrado cerebral, no se identificó la arteria que sangró”, dijeron, y criticaron la causa de muerte datada por Duarte: «paro cardíaco traumático«. El informe se orientó a mostrar que Duarte no identificó qué produjo las lesiones ni la intensidad de los traumatismos. Pese a esto, los peritos aseguraron que «no hacen diagnóstico» de la causa de muerte. También sostuvieron que «posiblemente» la herida que tenía Fernando en el hígado pudo haber sido producida por maniobras de RCP.
ASÍ FUE LA MUERTE DE FERNANDO

El joven de 18 años fue asesinado el 18 de enero de 2020 a la salida del boliche Le Brique en Villa Gesell.
Fernando se había ido de vacaciones con sus amigos y por una disputa dentro del boliche fueron sacados por los patovicas. Las imágenes del local bailable muestran la salida de ambos grupos, uno desde la entrada principal de forma tranquila y otros desde la cocina de manera violenta.
Luego de eso llegó la emboscada. Enfrente al lugar, sobre la Avenida 3, Fernando recibió una piña por detrás y en menos de un minuto fue asesinado.
“Caducó”, esa fue la palabra que utilizó uno de los rugbiers para describir cómo finalizó el ataque. Otro amenazó “de esto no se dice nada a nadie”. Sangre, ropa rota, corridas, risas, festejos, abrazos, todo eso expresaron los jóvenes luego del crimen.
Sumado a este escenario, horas después algunos de ellos se fueron a comer al Mc Donalds ya sabiendo lo que habían ocurrido. “Comer les dio hambre”, sentenció Fernando Burlando.
Antes de las 10 de la mañana del 18 de enero de 2020 Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli, Ayrton Viollaz, y Luciano, Ciro y Lucas Pertossi fueron detenidos en la casa que alquilaban en El Bosque de Villa Gesell y desde ese momento también comenzó un juego para los rugbiers.
Falsas acusaciones, risas, allanamiento, pacto de silencio, todo eso se vivió desde aquella noche fatídica hasta el inicio del juicio oral, tres años después.
La autopsia reveló que Fernando murió de «un paro cardíaco producido por shock neurogénico debido a un traumatismo de cráneo”. Los papás del joven, Graciela y Silvino, explicaron frente a las cámaras un doloroso desenlace: «Mi hijo era donador de órganos y por los golpes que recibió en todo su cuerpo no pudo donar nada».
Se trata de uno de los crímenes que quedó registrado de principio a fin y que denostó ser un antes y después en torno a la “noche” de la localidad balnearia.
Se dictó la imputación por «homicidio doblemente agravado por alevosía» por el concurso premeditado de dos o más personas y «lesiones leves» por las agresiones que sufrieron amigos de la víctima.
Ahora ocho jóvenes, todos menores de 24 años, están siendo juzgados en Dolores por el asesinato y se espera que a fines de enero el Tribunal de a conocer la sentencia, posiblemente prisión perpetua para todos.


