Caso Salzmann: son cinco hombres los detenidos por el asesinato y robo en el lubricentro



La policía detuvo esta madrugada al quinto y último de los integrantes de la banda que habrìa participado en el homicidio de comerciante Norberto Martín Salzmann (51), quien fuera ultimado de un balazo en un lubricentro de Guaymallén en febrero pasado.
Se trata Sebastián Marcos Palacio Masmutti, alias “Polo”, quien había sido identificad a través de las cámaras de seguridad. Sería el sujeto que habría golpeado a Salzmann con un barreta antes de que Martín Falcon le disparara.
Ayer personal de Investigaciones realizó varios allanamientos en el Gran Mnedoza buscando a “Polo”. En una de esas medidas judiciales, en el barrio Paraguay, secuestraon una barreta y ropa que serán analizadas para ver si fueron las que Masmutti habrìa utilizado del día del crimen.
Anoche, los investigadores recibieron información de que Palacios estaba en la casa de su suegra, en el en el loteo Loyacono de Guaymallen. Luego, hasta ese lugar se desplazó personal de Investigaciones junto a efectivo de la UID Maipú y UID Guay mallen.
Al llegar a la vivienda, el callejón Loyacono, a 50 metros de la calle Tabanera, vieron que en la puerta había un sujeto tomando bebidas alcohólicas con otras personas por lo que se lo detuvo al instante ya que respondía a las características físicas del buscado.
De inmediato se procedió a identificarlo y la medida fue positiva: Sebastián Marcos Palacio Masmutti, de 29 años, por lo que fue trasladado a la comisaría 9 quedando a disposición de la Fiscalía de Homicidios 18.
Jorge Daniel Romero Peña alias “Zurdo” y Ariel Quargñolo, alias “Colo”, un empleado del lubricentro fueron detenidos ayer; en tanto que el 23 de febrero pasado Investigaciones dio con los primeros detenidos: Brian Exequiel Garro (27), de quien se sospecha que manejaba la camioneta Chevrolet S-10 usada para el violento robo y que luego apareció incinerada, y Martín Carlos Falcón (35), sospechado de ser quien disparó. Todos fueron imputados por homicidio criminis causa en concurso con robo agravado con arma de fuego apta para el disparo; con arma impropia, en calidad de coautores.
EL CRIMEN
El brutal hecho de inseguridad se produjo el jueves 16 de febrero pasado, a las 15.20, en el lubricentro “Penta”, ubicado Mitre al 2.100 de Guaymallén, muy cerca del cruce con Mathus Hoyos.
Tres sujetos con guantes y armados llegaron al lugar en la camioneta Chevrolet S-10 que quedó al mando de Tras ingresar, amenazaron a la hija del dueño y a un joven empleado que estaban tras el mostrador. Luego, ingresaron a la vivienda de la víctima que se encuentra conectada con el negocio y se encontraron con Salzmann que, en ese momento, salía de la ducha.
Desnudo, el hombre habría tratado de evitar el atraco o bien proteger a su hija, ofreciendo resistencia. Entonces uno de los delincuentes lo golpeó con una barreta en la cabeza en tanto que otro le disparó con una pistola 9 milímetros. El disparo le dio en pecho y le causó la muerte de forma inmediata.
Tras el disparo, los tres hombres escaparon –llevándose una caja fuerte que varias veces le habían pedido a la víctima durante el robo- en una camioneta de color gris que los esperaba en la calle. Horas más tarde esta camioneta robada en Lavalle un día antes de crimen apareció totalmente incinerada en la calle Capilla del Rosario de Guaymallén.
LA INCESTIGACIÓN Y DETENIDOS
La obsesión por la inseguridad que caracterizaba a Martín Salzmann lo llevó a reforzar el sistema de cámaras de vigilancia del perímetro de su lubricentro y su casa. Esas grabaciones fueron clave para la detención del “datero”, el empleado a quien la víctima le confió el mostrador del negocio aquella siesta del 16 de febrero pasado y supuestamente lo traicionó por una aparente deuda narco.
En la investigación que instruye la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, ayer por la mañana fueron detenidos dos sospechosos más de la causa. Se trata de Jorge Daniel Romero Peña alias “Zurdo”, sospechado de ser parte de los cuatro delincuentes que ingresaron al lubricentro “Penta” en la calle Mitre al 2100 para ejecutar el robo,y del hombre señalado como el “datero” Ariel Quargñolo alias “Colo”.
El presunto “datero” no era nada más ni nada menos que el empleado a quien Salzmann le había confiado el cuidado del negocio junto a su hija y que en todo momento se mostró acongojado junto a los familiares de la víctima tras el crimen. Según pudieron acreditar los pesquisas, esperó a que su patrón se fuera a descansar a la vivienda colindante para darle aviso a la banda.
Las cámaras de Salzmann llevaban días sin funcionar, pero la noche anterior las habían reparado y el propietario no se lo había alcanzado a decir a sus empleados. Por lo que los delincuentes se movieron con la confianza de que las lentes no iban a ser las principales testigos de lo sucedido.
“Las cámaras de seguridad advirtieron situaciones sobre Quargñolo. En las grabaciones se ve a esta persona que hablaba antes de que ingresaran los sujetos. Luego pudimos comprobar que no sabía que las cámaras habían vuelto a funcionar”, aseguró la fiscal Ríos en una conferencia de prensa que brindó en el Polo Judicial.
DECLARACIONES CLAVE Y UNA TRAICIÓN
El 23 de febrero pasado, las primeras pericias por parte de Delitos Tecnológicos ayudaron a que la fiscalía de Homicidios ordenara la detención de Brian Exequiel Garro, a quien lo delató el tatuaje de un león en uno de sus brazos luego de arremangarse y que una de las cámaras del lubricentro lo tomara. Para los sabuesos, este hombre era el que manejaba la camioneta Chevrolet S-10 en la que huyeron los ladrones y prendieron fuego en la calle Capilla del Rosario, de Guaymallén.
Horas más tarde cayó Martín Carlos Falcón, quien se presume que le disparó a Salzmann con una pistola 9mm que le perforó el pecho.
“Garro declaró que él no entró a la casa, sino que se quedó en el negocio y que quienes habían ingresado fueron Falcón, un tal ‘Zurdo’ y un tal ‘Polo’. Él los nombra en su declaración”, agregó la representante del Ministerio Público Fiscal.
La funcionaria explicó que, según se ha podido acreditar con las grabaciones, a Salzmann le dieron un golpe contundente con una barreta en la cabeza que lo había dejado tirado en el suelo y aun así, para poder lograr sustraer una caja de seguridad con los dólares, lo mataron frente a su hija.
La hipótesis apunta a que Quargñolo tenía una deuda de drogas por problemas de consumo con una banda narco y pasó el dato de que en la casa de su patrón había dólares para poder quedarse con una parte y saldar su deuda.
Los últimos dos detenidos se abstuvieron de declarar y durante la tarde de ayer fueron imputados por el mismo delito que los otros dos apresados: homicidio criminis causa en concurso con robo agravado con arma de fuego apta para el disparo; con arma impropia.


