

Lula da Silva será el nuevo presidente de Brasil ya que logró el 50,84% de los votos frente al 49,16% del actual presidente, Jair Bolsonaro, escrutado con el 99% de los votos . Unos 150 millones de personas estaban convocadas para participar de un balotaje histórico, marcado por el escándalo generado por operativos en las rutas que demoraron a votantes del líder opositor.
Esta segunda vuelta corona una de las campañas más violentas en Brasil desde el retorno a la democracia, que incluyó ataques en los que murieron varios seguidores de Lula a manos de partidarios de Bolsonaro. Las mesas abrieron a las 8 y cerraron a las 17.
El presidente del Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE), Alexandre de Moraes, aseguró que los operativos policiales montados en distintos puntos del país no impidieron que los ciudadanos pudieran concurrir a votar, como había denunciado el Partido de los Trabajadores (PT).
Si bien admitió que los procedimientos pudieron haber generado demoras para los ciudadanos, detalló que habían sido programados con anticipación e informados al Tribunal por la Policía Federal de Carreteras (PRF).
“En algunos casos eso retardó la llegada de los electores, pero en ningún caso impidió que puedan votar”, afirmó Moraes en declaraciones a la prensa, al hacer un balance de la jornada electoral.
De esta forma, rechazó el pedido de detención del jefe de la Policía Federal de Carreteras, Silvinei Vasques, que había sido solicitado por el equipo de Luiz Inácio Lula da Silva, tras acusarlo de estar alineado con el mandatario Jair Bolsonaro.
Lula votó hoy cerca de San Pablo y dijo que en la elección estaba en juego «un modelo de país y de vida», mientras que el ultraderechista Bolsonaro sufragó en Río de Janeiro y se mostró confiado en vencer «si Dios quiere» y «por el bien de Brasil».
El presidente, de 67 años y en el poder desde 2019, se presenta como el paladín de los valores familiares tradicionales, opuesto al aborto y al matrimonio igualitario y a la educación sexual integral.
Tenemos «expectativas de victoria para el bien de Brasil. Solo hemos tenido buenas noticias en los últimos días. Si Dios quiere seremos victoriosos hoy a la tarde», dijo Bolsonaro luego de votar en una escuela del oeste de Río de Janeiro.
En tanto, Lula, de 77 años, votó una hora y media más tarde en una escuela del cordón industrial de San Pablo.
«Esta elección no define solo un modelo de país, sino que define un modelo de vida para los brasileños», sostuvo, vestido con una guayabera blanca, luego de salir de la misma escuela donde se votó a sí mismo por primera vez para presidente en 1989.
El líder de izquierda abogó por relanzar el proceso de integración sudamericana y latinoamericana, reforzando el Mercosur y recomponiendo a la Unasur para poder negociar con las grandes potencias en pie de mayor igualdad.
En esta elección de alta tensión también se eligen en balotaje 12 gobernadores en estados de los cuales los más importantes son San Pablo, Río Grande do Sul y Pernambuco.
El bolsonarismo ganó el estado de San Pablo
El bolsonarismo gobernará por primera vez San Pablo, el estado más desarrollado y poblado del país, tras la elección en balotaje del exministro Tarcisio de Freitas, del Partido Republicanos, que derrotó a Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), por 55,3% a 44,7%, según datos oficiales
Freitas, un militar que fue jefe de ingeniería del Ejército en la misión de la ONU en Haití en la primera presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva, es el gran triunfador de la mano política del mandatario Jair Bolsonaro, que lo envió como candidato del oficialismo pese a haber nacido y vivido en Río de Janeiro la mayor parte de su vida.
San Pablo ratificó su vocación conservadora pese a que Luiz Inácio Lula da Silva apostó en dar batalla en el principal distrito electoral del país, venciendo en la ciudad capital y en la región metropolitana.
Republicanos, el partido de Freitas, está vinculado a la evangélica Iglesia Universal y logró así, después de haber gobernado la intendencia de Río de Janeiro, el gran premio consuelo para el bolsonarismo.
Freitas fue acusado de forjar un atentado para victimizarse y prometió retirar las cámaras de seguridad de los uniformes de los policías, algo que había reducido la letalidad y el gatillo fácil: estas banderas fueron tan importantes como el sentimiento contra el PT y Haddad.
La victoria de Freitas tuvo un envión inesperado, como el apoyo incondicional del gobernador Rodrigo García, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la fuerza de Fernando Henrique Cardoso que estaba dividida entre apoyar a Lula o Bolsonaro.
San Pablo, que tiene un tercio del PBI del país y 33 millones de habitantes, es el principal polo industrial y financiero de Brasil, y administra dos de las mejores universidades de América Latina, la Universidad de Sao Paulo USP y Unicamp, en Campinas.
Haber vencido en San Pablo le otorga al bolsonarismo un refugio de poder inédito, con nombres como Gilberto Kassab, presidente del Partido Social Demócrata, y el pastor Marcos Pereira, titular de Republicanos.



