Quiero Decir

Mi diario digital…

Sábado de boliche y linda sorpresa de conocerte

Era un sábado a la noche normal, por lo menos para mí, uno de esos en los que no hay mucho por hacer, las ganas no faltaban, pero los planes brillaban por su ausencia. La tarde fue pasando y nada aparecía, así que me compre la coca para el fernet, y empecé a ver qué películas mirar. Me fui acomodando en el sillón de mi casa… siempre con la esperanza de que llegase un mensaje salvador… y llegó el de una amiga: “Preparate que esta noche la rompemos, te paso a buscar en un rato para salir, divertinos, tomar y bailar!

Al rato me pasó a buscar por casa y no venía sola, su primo de Buenos Aires la acompañaba y su chico de turno la esperaba en el boliche… así que me tocaría estar con ese bombón porteño, porque lo era, tendría que aprovechar mi oportunidad.

Llegamos al boliche nos encontramos con el muchacho de mi amiga y tomamos un par de tragos que ellos invitaron… muy de apoco traté de ir acercándome al primo de mi amiga, quien era todo un caballero y llegué a creer que no le gustaba tanto como quisiera. Bailamos un rato y nos rozábamos de a poco, hablábamos, hacíamos chistes y reíamos criticando al resto de los personajes que nos acompañaban. Sin embargo no avanzábamos en nada más así que le pregunté no más:

– Discúlpame, ¿no te gusto?

– Si, me pareces una mujer muy atractiva por donde se te mire – me dijo de inmediato sin dejar de ser un caballero.

– ¿Y entonces porque no has intentado besarme ni nada? – volví a preguntarle…

– Bueno, básicamente por respeto, pero si es lo querés…

Antes de que pudiese modular otra palabra nos comimos la boca de un beso… y para que les cuento. El resto de la noche fue puros movimientos pseudosexuales que hacían subir la temperatura a niveles veraniegos, ya me incomodaba el pantalón.

Al volver me pedió quedarme con él en donde se quedaba, y claro que accedí…. Llegamos a su habitación y fuimos arrancándonos la ropa, chocando contra los pocos muebles, gemidos y respiraciones aceleradas era lo único que sentía en el lugar. Cuando entramos al cuarto, me apoyó de frente al placard, de espaldas a mí. Sujetó mis dos manos con una de las suyas, haciendo valer su fuerza, rozaba su miembro entre mis glúteos y con su otra mano acariciaba mis pechos y bajaba lentamente a mi centro de placer para tocarla suave, mientras que besaba mi cuello. En un momento, no sé cómo, caí en la cama boca arriba dejando mi naturaleza completamente desnuda a mi él, fue entonces que hizo de mí lo que quiso y  llegué a pedirle por favor que me penetrara, que no daba más, se colocó el preservativo y le pedí estar arriba, se sentía tan bien que lo disfruté como nunca antes. Terminé un par de veces, entonces se relajó, y terminó también…

Dormimos juntos, desayunamos juntos y nos propusimos estar juntos de alguna manera después de tan lindo momento juntos…

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