Murió el reconocido enólogo francés Michel Rolland, quién dejó una importante huella en Mendoza

Michel Rolland murió este viernes a causa de un infarto fulminante. El histórico enólogo francés trabajó en cientos de bodegas en más de 10 países, incluyendo algunas de Argentina, y especialmente de Mendoza. Tenía 78 años y había construido una carrera que redefinió estilos, mercados y prestigios en la industria vitivinícola global.
«Michel nos ha dejado hoy a causa de un infarto fulminante«, informó la familia de Rolland desde la cuenta oficial de Bodegas Rolland. «Aún estaba lleno de energía, proyectos, planes de viaje. Puede ser que su corazón se vio abrumado por esa vida ajetreada que tanto amaba, por sus 55 años de arduo trabajo, sus viajes a todas las latitudes del mundo, su lado pasional y su vida de bon vivant«, amplía el comunicado de su propia bodega.
En las emotivas palabras publicadas este viernes, se aclara: «Que cada uno lo recuerde por su ingenio, su risa, sus arrebatos, a veces fugaces, su generosidad, su talento, su tenacidad para trabajar. Fue un pionero en su profesión. Qué vida magnífica vivió, como una aventura. Extrañaremos su entusiasmo y energía contagiosa, como su amor y su generosidad».
Su última visita a Mendoza había sido durante la Vendimia 2026, cuando vino a disfrutar de la fiesta y encontrarse con amigos y autoridades.
Rolland y Mendoza
Rolland era un amante de Argentina y de Mendoza. Tanto se enamoró de las uvas del Valle de Uco, que en 1998 convenció a seis franceses para que invirtieran con él para instalar allí un grupo de bodegas que compartieran la misma filosofía. Así nació Clos de los Siete y, más precisamente, su propia bodega, que se llama Rolland e inauguró en 2010, tras una década de trabajo en esos viñedos.
Su influencia fue decisiva en la globalización del vino. Admirado por algunos y cuestionado por otros, Rolland encarnó como pocos la tensión entre tradición y mercado. Su figura quedó retratada incluso en el documental Mondovino, donde aparecía como símbolo de esa transformación.
Su intervención contribuyó a posicionar al vino argentino -en especial al malbec- en el radar internacional, elevando estándares de calidad y conectando al país con los grandes mercados. Su influencia, más que técnica, fue cultural: ayudó a construir una idea de vino pensada para el mundo.
El legado de Michel Rolland
El ingeniero agrónomo Marcelo Casazza recordó al francés en una entrevista de Radio Nihuil: «Él aportó mucho a nuestra industria. Con cada palabra te enseñaba, y dio trabajo a muchísima gente. Andaba por cientos de bodegas del mundo y eligió Mendoza y Argentina porque encontró acá cosas distintas que a él lo enamoraban. Nos ayudó a todos a crecer«.
Casazza, que trabajaba con Rolland desde 1996, continuó: «Estuvo en la última vendimia -Michel venía seguido- y dijo que esta había sido la fiesta que más le había gustado. El último almuerzo con él fue el lunes posterior, junto a Walter Bressia y toda su familia. Estaba muy contento, porque él siempre disfrutó de la vida«.




