Quiero Decir

Mi diario digital…

Un lugar de ensueño, una foto, vos y yo

El lugar era mágico como de ensueño, podía sacar las mejores fotos de ese cielo violeta, rosa y naranja de atardecer, estaba embobada con tan hermosos colores, hubiese pasado horas allí entre los matorrales, sin preocuparme de horarios ni nada parecido, estaba sola para hacer lo que tenía ganas.

De pronto lo ví por la pantalla de la cámara, allí estaba después de años sin vernos, en el lugar menos pensado y más deseado a la vez. Tenía un brillo especial, se lo veía mejor que nunca, como si los años no hubiesen pasado en él, estaba a punto caramelo…

Le tomé la foto soñada, me sonrió y guiñó un ojo, bajé la cámara y se acercó despacio sin dejar de mirarme y desnudarme con su mirada. Al llegar a mí pasó su mano por mi brazo y fue la mejor de las caricias, me caían lágrimas de emoción y él se encargó de secarlas con sus besos por mi rostro, hasta llegar a mi labios y darnos un beso hermoso, caliente y lleno de fuerza. Un beso que nos debíamos de tiempo atrás.

Nuestros brazos se entrelazaron nuestros cuerpos y se confundían entre uno y otro, mientras los besos en el cuello y en el pecho aumentaban la temperatura y caíamos al costado del camino junto a nuestras ropas en todo el terreno.

Me tenía recostada en el pasto, desnuda y anhelando su cuerpo sobre el mío, él me miraba mientras terminaba de desvestirse y me arqueaba del placer que ya sentía…

Finalmente llegó a mí, su cuerpo sobre el mío, sus besos en mi boca y sus manos arrasando por mi cuello, brazos, pecho, abdomen…hasta tocar el punto más necesitado de sus caricias, más caliente y húmedo que lo esperaba con ansias…

Y ahí sí, no duré mucho, el clímax estaba a punto y me desbordó por completo, él me dio tiempo para recuperarme, se recostó a mi lado, entonces me subí sobre él, no necesitaba recuperar nada, lo necesitaba a él, nos necesitaba juntos, nuestros cuerpos unidos.

Al estar unidos, al sentirnos uno solo, me solté como nunca y lo tomé todo para mí, como hacía tanto tiempo lo deseaba y necesitaba. Él estaba sorprendido por verme así, le gustaba, lo disfrutaba y el orgasmo también lo vibramos juntos.

Caí sobre su pecho, ahora sí necesitaba recuperarme, me hubiese quedado allí para siempre y por siempre en ese momento tan íntimo y especial… me di vuelta para quedar a su lado y continuar con las caricias… pero abrí los ojos y ya no estaba, no había ni rastros de él, de su cuerpo, de su esencia…

Allí me encontraba sola, desnuda, muy excitada tratando de encontrar una respuesta mientras miraba la última foto del atardecer maravilloso, de ensueño, sin nadie en ella…

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