Quiero Decir

Mi diario digital…

Conocernos por internet, encuentro de oficina

Lo conocí en internet, era educado, dulce, muy dulce. Decía cosas hermosas y era muy atento. Al principio eran mensajes del tipo buen día, ¿qué haces?, trabajando, ¿qué estudias?, hasta que empezamos a escribir detalles tales como, “a mí me encanta cocinar, hago unas supremas al limón buenísimas” y yo cansada de la comida de oficina… o mensajes como “me estoy saliendo de bañar, por ponerme crema”, para que te responda un obvio: “me encantaría estar ahí…”

Un viernes a la noche, me quedé sola en la oficina, y nos empezamos a escribir… la conversación se subió de tono… me empezó a dar calor y a sentir un cosquilleo entre mis piernas cuando el demoraba en responder. Así que empecé a tocarme. Me calentaba… me bajé el pantalón de jean hasta debajo de las rodillas, de manera tal que pudiera abrir mis piernas. No le dije a él, lo que estaba haciendo. Comencé a tocarme despacito por encima de la bombacha… podía sentir el calor en mi mano… podía sentir como comenzaba a hincharse…

Mientras él me decía que iba a besarme el cuello, bajar hasta mis pechos para besarlos, y que su lengua iba a moverse en forma circular, mis manos ya se movían solas. Con una mano me apretaba las tetas, levantando el corpiño y por debajo de la remera blanca que tenía,  la otra ya estaba tocando toda mi humedad jugando entre mis labios… cerré mis ojos…

Me estaba excitando mucho. Pare. Le pedí que parara. Pero me calentaba tanto que dije: “ya fue, si la vamos a cagar, la hacemos bien…” Le pase la dirección de mi trabajo y lo esperé, ordené un poco el lugar, junté papeles que sabía que el lunes me iba a odiar por haberlos mezclado, me solté el pelo, me saqué la remera, y me dejé el culote puesto, quería que él me lo sacara con los dientes, como me había dicho por mensaje…

Y lo conocí… era la primera vez que lo veía. Más o menos un metro ochenta, ancho de espaldas, cuerpo que se notaba gimnasio o deporte… ¡Bellísimo!

Lo miré y sonreímos, creo que se puso un poco nervioso… así que tomé la iniciativa. Lo senté donde estaba y me senté sobre él, sentí que bajo la tela de ese pantalón de gimnasia había algo increíble para mí. Puse mis pechos bien cerca de su cara, que luego tome para darle un beso del que jamás se iba a olvidar. Empezó a sacarse la campera y la remera… bajé mi beso por su cuello, sus hombros, salí de sus piernas, haciendo mi cola hacia atrás, y arqueando la espalda, para darle el marco perfecto a mi cola. Él me acariciaba, entre tímido y cuidadoso. Mis besos siguieron bajando, yo ya quería darle placer…

Me coloqué en la silla detrás de él, le acaricié el torso y bajé mis manos mientras le besaba el cuello y pasaba mi lengua cerca de su oreja… levanté el elástico del pantalón… y directamente metí la mano hasta bien abajo y saque todo, lo agarré desde los huevos y puse todo fuera del pantalón y estaba segura, mirando todo eso, que eso, era justamente lo que quería.

Me coloqué delante suyo, y dándole la espalda me saqué el culote… caminé dos pasos hacia atrás y me senté sobre sus piernas, sin meterla, y le tome las manos. Le indique que quería que tocara mis pechos. Los tocaba delicadamente, los acariciaba, era tan dulce… y la otra mano la puse directamente en mi sexo para que sintiera lo húmeda que estaba.

Me levanté un poco, le agarré eso que se veía más que apetecible… hice que la punta paseara bien por toda la zona húmeda… Solo la punta… bajaba a penas, y volvía a subir, hice lo mismo dos veces, y a la tercera ya pude sentir su presión hacia abajo.

Bajé sin pensar, de una y fue un gemido al unísono, el tomando mi cintura, mirando toda mi espalda y yo sentada sobre el haciendo movimientos circulares. Ya quería más… Quería todo. Me empecé a volver loca y los movimientos se violentaban cada vez más… y más… hasta que los dos gemimos y terminamos juntos de placer…

Nos cambiamos y salimos de la oficina para seguir con tanto fuego en mi departamento…

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