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2 de mayo, Día Mundial contra el Bullying y el Acoso Escolar

En el Día contra el bullying, tres especialistas en acosoCandelaria Irazusta, María Mercedes Pagliotti y María Zysman, elaboraron un listado para detectar casos. Entre otros puntos, es indispensable que los padres y madres presenten especial atención a los siguientes cambios de comportamiento de los niños y niñas. «Todos los cambios nos pueden indicar que algo está pasando», aclaran.

  • «Cambios en su manera de mirar a los demás».
  • Caída de ánimo. «Se apagan», dice Zysman.
  • «Es un chico el fin de semana y otro de lunes a viernes».
  • Cambios en el sueño: duermen mucho o no duermen nada.
  • Tienen pesadillas.
  • Se ponen muy selectivos con ciertas cosas.
  • Aumento de la ansiedad en el corto plazo.
  • «Tiene algo que se llama el ‘síndrome del domingo a la tarde'», explica Irazusta.
  • Retraimiento, «dejan de compartir lo vivido durante el día», dice, por su lado, Pagliotti.
  • Se acrecienta la vergüenza y la angustia se hace más notoria.
  • Modificación de hábitos ya adquiridos, como el aseo personal, el apetito, la rutina del sueño.

«Si como adultos notamos algún cambio en alguna de estas áreas o suponemos que podría existir una situación de bullying, debemos involucrarnos cuanto antes. Incluso anticiparse es un recurso clave para cuidar las infancias. Es bueno dar herramientas desde muy chiquitos para que puedan defenderse, así como también no ser los hostigadores», comenta al respecto Pagliotti.

¿Qué hacer frente a un caso de bullying?

¿Cómo acompañar a los niños y niñas víctimas de bullying? Tras detectar que hay casos de acoso escolar, esta se vuelva una pregunta indispensable.

Zysman pone el punto principal en la importancia de «sacarle al niño o niña víctima de bullying la responsabilidad«. «Muchas veces los chicos no quieren ponerse en ese lugar, porque se los considera tontos, débiles, flojos, diferentes. Entonces lo que necesitamos es sacarlos de ese punto de identificación con la causa y entender que es el contexto el que los llevó a estar ahí», explicó.

«Contarles que los otros los que ven en él cosas que no necesariamente son verdad. Y poder acompañar el sufrimiento y acompañarlo en la confianza que tuvo en nosotros para poder decirnos lo que le pasaba», agregó.

En este sentido, fue tajante: «Lo peor que podemos hacer es minimizar el dolor de un chico o una chica en esta situación. Tampoco hacer un escándalo frente a todos los demás. Transmitirle toda la calma del mundo y la confianza en que vamos a intervenir de manera tal de protegerlo y de modificar esa situación en la que está».

Por su lado, Irazusta señaló: «Todo lo que apunta a quitar el estrés y que sentir que pueden hacer las cosas sin ser criticados, que en su casa lo están conteniendo, lo escuchan, bancarse que llore. Todo eso colabora a que pueda estar en un entorno seguro, protector y descansar».

También retomó un punto que adelantó Zysman: «Es fundamental trabajar la desculpabilización. Porque si no el chico está en un estado de más frustración porque está en un problema que no puede salir solo».

Por último, Pagliotti recomendó: «Si notamos alguna situación de hostigamiento, tenemos que acompañar, estar presentes, apuntalar al que está siendo víctima. Preguntando, prestándole palabras para que pueda comenzar a nombrar aquello innombrable. Pasar tiempo de calidad a solas. Y también pensar en la intervención de un profesional capacitado».

¿Qué dice la UNESCO sobre el bullying?

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el acoso escolar es un problema que afecta a uno de cada tres estudiantes en todo el mundo, motivo por el cual se debe prevenir e identificar este tipo de violencias en los ambientes de aprendizaje.

Qué es el bullying

Según el abogado experto en Asuntos de Derechos Humanos y Protección de la Niñez y cofundador de la ONG Bullying Sin Fronteras, Javier Miglino, el bullying o acoso escolar es la forma de comportarse o dirigirse a otra persona, ya sea de forma verbal o física, causando un daño temporal o permanente en la víctima.

Para el especialista, constituye un tipo de hostigamiento reiterativo de una o más personas hacia sus semejantes, en el cual la víctima sufre de amenazas, intimidación, manipulación e inclusive agresiones físicas, por eso se trata de «un enemigo silencioso que se nutre de la soledad, la tristeza y el miedo».

Actualmente, lamentó Miglino, «la problemática del acoso escolar o bullying y del acoso cibernético o ciberbullying, causa al año más de 200.000 muertes en todo el mundo».

Además, advirtió la organización, cada vez se reportan más casos de hostigamiento y abusos en las redes sociales de Facebook y Twitter, donde los trolls no discriminan entre menores y mayores.

Fuente: Página12

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